Libros Necesarios (II). El Papel Amarillo

Hoy vengo con otra entrega de “Libros Necesarios” y por ello te presento a la magnífica autora del relato que te traigo hoy. Se trata de “El Papel Amarillo” de la autora Charlotte Perkins Gilman.

El motivo de elegir este relato es el impacto que tuvo en mí personalmente, y que ha tenido, además, a lo largo de la historia, en concreto dentro de la literatura de género. Suelo decir, desde hace unos años, que todo lo vemos diferente dependiendo de las gafas que llevemos puestas. El relato es un texto muy corto, de lectura rápida, pero con un contenido muy potente. En él la autora nos desgrana la historia de una mujer que va a vivir al campo con su marido y su cuñada. Hasta ahí todo correcto, nada fuera de lo normal.

Pero la narradora y protagonista, desde un punto de vista compasivo y comprensivo, nos narra sus preocupaciones. Está diagnosticada de depresión nerviosa, diagnóstico hecho por su marido, que a su vez es médico, y por ahí empiezan a colarse un sinfín de prohibiciones, hasta el punto de que la propia protagonista nos dice que “por su propio bien” tiene una prescripción de lo que debe hacer a cada hora del día. Por ahí además se cuelan todo tipo de restricciones, desde alejarse de su familia y amigos, de la ciudad, no permitirle estar con su hijo e incluso no escribir.

A partir de este encierro, ella empieza a estar cada vez más débil y a obsesionarse con el papel de la pared. Y ahí me quedo, no voy a destriparte más la historia para que tú misma o tú mismo puedas disfrutarla.

Para Perkins Gilman, la escritura era su forma de comunicarse con el mundo, era lo más importante para ella. A través de esta historia, la autora nos hace partícipes de una parte muy triste de su vida en la que sufrió un trastorno nervioso. El doctor que la trató le recomendó lo siguiente :

“Vivir lo máximo posible una vida de ama de casa, tener dos horas de vida intelectual al día y nunca tocar un bolígrafo, pincel o lapicero el resto de su vida”.

La propia autora nos cuenta que siguió su consejo durante unos meses y llegó a estar al borde del desquicio. Así que se puso a trabajar duro y volvió a sentirse útil. Como ella misma dice, no pretendía volver loca a la gente con este relato, sino evitar que se volvieran locas. Gilman lidió con esto toda su vida, que terminó abruptamente en 1935.

El texto está abierto a múltiples lecturas e interpretaciones. Desde un punto de vista más directo, podemos ver una perfecta descripción de una enfermedad mental y su deterioro. Si te centras en este punto de vista, vas a alucinar con las descripciones, las repeticiones, incluso en la técnica discursiva: la formación de los párrafos, las oraciones, o el vocabulario. Si por el contrario nos fijamos o releemos el texto desde un punto de vista feminista, tenemos mucho de lo que hablar: desde la comparación de la propia narradora con Brenda Mason de Jane Eyre, y la idea de esa mujer loca del ático, a la idea del pájaro encerrado que fue durante muchos siglos la mujer, o la idea de criminalizar o “ensuciar”, por no hablar claramente de incomprensión, a toda aquella mujer que se salía de la norma. Si tenía depresión postparto, padecía de histeria, si se ponía nerviosa, o no era un remanso de paz, comprensión, serenidad, y un largo etcétera, padecía de histeria, y así podríamos seguir un buen rato.

Por todo esto te animo a que juegues con el texto, que te diviertas. Ponte las gafas que quieras para leerlo, pero léelo. Te va a sorprender mucho. Es el relato más potente que he leído nunca.

Si has disfrutado de su lectura, te recomiendo que leas el poema titulado “Un Obstáculo”. Puedes leer una traducción aquí.

Libros Necesarios (I): Hiroshima

Comienzo una nueva sección mensual en el blog: los libros necesarios. Se tratará de una serie de libros que considero que hay que leer, bien porque cuentan cosas dolorosas que no hay que olvidar, bien porque nos hacen saber sobre la historia de los otros, de los que no ganan, bien porque nos abren los ojos a otras realidades o bien porque dan voz a los que se la han robado. No siempre ganan los buenos, no siempre los que pierden son los malos. La historia no va de buenos y malos, va de hechos. Hechos que hay que contar, que saber, que nos hagan reflexionar y crecer.

El primer libro que voy a incluir en esta serie va a ser el libro llamado Hiroshima del autor John Hersey. Este autor nos cuenta la historia de seis supervivientes a la bomba de Hiroshima. Ya en el prólogo, Juan Gabriel Vásquez nos da una clara idea de lo que vamos a encontrar, del horror que encontraremos en esas páginas, ya no por las historias desgarradoras a la par que impactantes, sino por simples detalles que, sólo por ser eso, ya te crean una idea del horror que sufrieron esas personas. Detalles como este:

” Casi nadie en Hiroshima recuerda haber oído nada cuando cayó la bomba”

El silencio en medio de la destrucción, el silencio que genera el ruido ensordecedor, el silencio del olvido de unas décimas de segundo. Ese silencio.

Pero más allá de las historias de los supervivientes, este libro nos hace reflexionar sobre muchos temas que tristemente vuelven a estar de actualidad. Temas como las armas nucleares, superbombas, o como lo llaman en los medios, la carrera armamentística. ¿Sabes? A mi lo que más me hace pensar es en cómo el odio de pocos se convierte en el sufrimiento de muchos. Y creo que es algo sobre lo que muchos deberíamos reflexionar. También en lo efímero de la vida, en lo débiles que somos. La vida se va en unas décimas de segundo, ahora estás y al segundo siguiente ya no estás y cómo, al ser consciente de eso, la cabeza te hace un clic y cambia tu forma de ver las cosas, como siempre se ha dicho, depende del cristal por el que mires o depende de las “gafas que lleves puestas”.

Algo mucho más positivo que podemos sacar de este libro es la capacidad de superación que tenemos las personas, cómo, a pesar de la dureza de la vida, del sufrimiento de la enfermedad, o de los horrores que hayamos visto, al final, seguimos viviendo, nuestra vida sigue.

Aquí termino el primero de esta serie de libros que iremos desgranando a lo largo de todo este año. Te deseo una feliz semana.

Renate Dorrestein

Hoy viajo hasta Holanda para hablarte de la escritora Renate Dorrestein. Es una escritora a la que he podido leer recientemente, en concreto su libro “A Heart of Stone”, libro que no ha sido traducido al español, aunque sí que hay dos obras traducidas de esta autora, publicadas por la Editorial Anagrama. Son “Retrato de Familia” y “La oscuridad que nos separa”.

Renate Dorrestein nació en Amsterdam y nada más terminar sus estudios, comenzó a trabajar de reportera. He podido leer muchas entrevistas que le hicieron en su país de origen, sobre todo en la etapa final de su vida. Esta autora falleció el año pasado a causa de un cáncer. Tal y como comenta en todas las entrevistas, asimiló muy bien el tema de su muerte y preparó todo, incluido los papeles y hasta la tumba, para que su familia no tuviera que hacerlo. En una de sus entrevistas dice que ella quiere que su familia la recuerde por lo que era y no por lo que hizo.

Era una autora necesaria y particular dentro de la literatura holandesa. Era feminista, luchadora, contaba en sus páginas historias difíciles, desde un punto de vista muy humano, dejando al lector que tuviera sus propias impresiones de lo que ocurría en ellas. En “A Heart of Stone” la autora nos habla de una historia terrible, una infancia rota, una depresión post-parto, accidentes, dolor. A través de una escritura ligera, rápida, entrelaza presente y pasado para crear una historia redonda, de idas y venidas. Nos va dando pinceladas de ambas épocas, sin narrar la historia completa en ningún momento, de este modo, el lector es una parte primordial del libro, ya que es el encargado de reconstruir a través de estas pequeñas piezas, el puzzle completo de la historia.

La narración está a cargo de Ellen, una mujer ya adulta que recuerda su infancia en una casa que ha vuelto a comprar después de muchos años, y que le lleva a redescubrir su pasado. La escritura es atrayente, dejándote constantemente a la espera de descubrir qué hay detrás de todas esas vivencias que nos cuenta la protagonista. Creo que la autora crea de una forma maestra esa tensión necesaria en el lector, que hace que quede prendado de la novela hasta el final.

Dorrestein no cuenta historias fáciles, no son historias tiernas y felices. Ella nos habla de la dureza de la vida, pone en duda la seguridad familiar, nos habla de la dificultad de lidiar con la pérdida personal. Su gran personalidad y su amor por la literatura permea toda su obra. Al final de sus días escribió sus memorias, que espero y deseo algún día traduzcan al inglés o al español para poder tener acceso a ellas.

Para esta autora la literatura “nos muestra lo que significa ser humano y lo difícil que es seguir siendo una persona decente si las condiciones se vuelven indecentes” y “nos ayuda a identificarnos con los demás y también a entendernos a nosotros mismos”.

 

Descubriendo autores portugueses: Eça de Queirós

Desde hace algunos años venía rumiando la idea de conocer a autores portugueses, a los que en nuestro país no se les da mucha visibilidad. Por eso, y porque disfruté mucho del libro titulado Los Maia (Os Maias en portugués) vengo a presentarte a su autor: Jose María Eça de Queirós. Es uno de los grandes escritores clásicos de Portugal.

Eça de Queriós nació en el distrito de Oporto en 1845 y tuvo una vida bastante interesante. Estudió derecho en Coímbra y nada más graduarse ya empezó a publicar sus textos. Fue testigo de la ingauguración del Canal de Suez, anécdota sobre la que también escribió varios artículos. Así, empezó a especializarse a escribir relatos, o novelas en forma de folletín, con lo que tenía que mantener a sus lectores con el alma en vilo de publicación en publicación.  Por su trabajo de cónsul, viajó por distintos países como Cuba o Inglaterra, país en el que escribió su mejor novela Los Maia.

Esta novela está escrita con maestría, su estilo de prosa, sus descripciones maravillosas, la forma que tiene de introducirte en la historia desde el primer momento. Los Maia nos cuenta la historia de una familia burguesa portuguesa. Sus protagonistas se dedican a vivir la buena vida. En esta obra encontramos diversos temas, que el autor trata de forma irónica, un poco como caricaturizando la sociedad burguesa que vivía en Lisboa a finales del siglo XIX. A lo largo de toda la novela, veremos que los personajes que aparecen en la misma son todos pertenecientes a la alta burguesía portuguesa, aunque eso no quita que trate temas como la esclavitud, los duelos, la política o las intrigas amorosas. El protagonista, Carlos Maia, es un vividor, pero además es el galán de la historia. Es una novela que todos deberíamos leer, leer y releer.

Pero este autor no sólo me sorprendió con su obra maestra, sino que además he podido leer su novela corta titulada “El mandarín”. El autor nos relata una fantasía, una historia en la que un hombre encuentra un libro en el que lee que si toca una campanilla, un mandarín rico morirá, y él heredará todos sus  bienes. El buen hombre lo hace, y efectivamente, hereda todos los bienes de este otro señor. Pero empieza a tener remordimientos y viaja hasta China para reparar su error. Es una historia amena, divertida, para leer en una tarde con una taza de te al lado. Estoy convencida de que te va a gustar.

Queirós es un autor realista, pero también naturalista. Fue acogido con gusto por los escritores naturalistas de la época. Actualmente estos escritores vuelven a estar de moda, así que si te gusta ese estilo, disfrutarás de las novelas de este autor. Muchos de sus libros están publicados por la editorial Acantilado, pero Los Maia está publicada por Pre-textos.

Espero disfrutes de la maestría con la que escribe este autor al igual que lo he hecho yo. Que tengas una feliz semana.

El embrujo de Andrzej Sapkowski

¡Muy buenas! Después del descanso navideño, hoy vengo a hablarte de un autor que me tiene totalmente enganchada, se trata del escritor polaco Andrzej Sapkowski. No sé si te sonará el nombre, pero este año que empezamos, va a sonar mucho en los medios, ya que se está grabando una serie para Netflix basada en sus libros. Se trata del autor de The Witcher, creador de unos de los brujos más conocidos, Geralt de Rivia. Del que hace años se hizo un juego que es mundialmente conocido.

Sinceramente yo no había leído ninguno de sus libros hasta ahora, y como había escuchado que se iba a hacer la serie, y me habían comentado que el juego estaba muy bien argumentado, me entró la curiosidad y fuí directa a por el libro El último Deseo. Se trata del primer libro de la saga de Geralt de Rivia. El libro está estructurado en forma de colección de relatos cortos, pequeñas historias sobre el mismo personaje.

El libro nos habla de un brujo, Geralt que viene de Rivia, pero poco o nada sabemos de su historia hasta casi la mitad del libro. Los relatos se agrupan como una colección de hazañas, como los antiguos libros de caballería, en la que el héroe es presentado a través de sus triunfos. En este caso es así también. El autor, de una forma magistral, hace que entres en la historia desde el primer momento, incluso sin demasiadas descripciones de los personajes. Geralt vive en un mundo en el que existen monstruos, vampiros u hombres lobo, y él, como brujo, se enfrenta a ellos a cambio de dinero. Esa es la premisa de una historia fascinante. A través de los relatos, el autor reescribe cuentos tradicionales, como, por ejemplo, el cuento de Blancanieves al que el autor da un giro totalmente inesperado.

Andrzej Sapkowski nació en Polonia en el año 1948 y empezó su carrera literaria como traductor para una revista del género fantástico, llamada Fantastyka. Fue en esa misma publicación donde Sapkowski participó en un concurso de relatos cortos, allá por el año 1985, quedando en tercera posición. Su relato era sobre Geralt de Rivia. Más tarde siguió publicando relatos sobre este mismo personaje tanto en esta publicación como en su publicación hermana Nowa Fantastyka.

Con el tiempo, el autor se ha especializado en el género fantástico, que domina a la perfección. Es por ello que se le ha reconocido con numerosos premios. Ha sabido crear toda una mitología alrededor de sus personajes, tanto del brujo como de su otro personaje más popular, llamado Reinmar. Éste último, es el protagonista de otra saga basada en las guerras Husitas del siglo XV.

Últimamente se ha hecho famoso por demandar a la casa que produce el videojuego que se ha creado a partir de sus historias, demadándoles unos cuantos millones de euros. Si tienes la oportunidad de ver, escuchar, o leer alguna entrevista a este autor, te darás cuenta de la claridad con la que se expresa, sin ocultar para nada sus convicciones.

Visitará este mismo año nuestro país, para el festival de terror y fantasía Celsius, que se celebrará en junio de 2019, así que tendremos la ocasión perfecta para poder conocerlo.

Y nada más, me despido con una frase de Sapkowski que le define tal y como es:

“Soy original, no he tenido maestro, no he imitado a nadie. Lo importante es ser un individuo”

 

 

Pensando entre lecturas

Siempre que termino un libro siento una sensación de vacío. A veces, ese vacío es bueno y otras veces no tanto. A veces, me sacudo los sentimientos que me generan las historias que leo de un plumazo, y otras veces no tanto. A veces me hacen llorar, a veces me hacen reír. Hoy no quería escribir sobre esto, pero aquí estoy.

La mayoría de los libros que leo últimamente son duros, libros que cuentan el sufrimiento absoluto del ser humano. Son historias que me llaman en un principio, pero que me hacen sufrir a la par que leo; ahora creo que debo hacer una pausa, y leer libros con historias más blancas. Supongo que leer sufriendo también tiene un límite.

Creo que la cuesta abajo la empezó un libro llamado El Deshielo de Lize Spit. Tiene una narración atrayente, impactante, estimulante. Te engancha en la primera página. Es ese tipo de libro que empieza lentamente, con un hecho aparentemente ingenuo, que poco a poco se va convirtiendo en una auténtica pesadilla. Puedo decirte que cuando llegué a cierta parte del libro, tuve que lanzarlo, respirar, cerrar los ojos y tranquilizarme, para luego volver a leer. Así de fuerte lo sentí. La forma de narrar de esta joven escritora, hace los hechos muy nítidos, casi puedes verlos, y claro, también sentirlos. Sobre todo, sentirlos.

Al terminar el libro tuve que hacer una pausa lectora de varias semanas. Y me hizo reflexionar muchísimo. Algunos de los temas sobre los que reflexioné fueron la muerte, el duelo, la culpabilidad, la responsabilidad, y la superación de hechos traumáticos. Las conclusiones a las que llegué tampoco van a cambiar el mundo, pero sí que te hacen esa “muesca lectora” más grande, la llenan más. Digamos que la culpabilidad no nos lleva a ninguna parte, sólo a cometer errores, uno tras otro. Evitar la culpa no te libra de la responsabilidad de lo que hagas, tal vez no quieras sentirte culpable por algo, y al evitarlo, no sólo no estás siendo fiel a ti mismo, sino que además te creas una responsabilidad adicional, o te sientes culpable por evitar no sentirte así. Y ahí empieza una rueda de la que es difícil salir, porque al final si te acostumbras a entrar en ese juego, la costumbre lo hace invisible y resulta que terminas haciéndolo sin darte cuenta.

La muerte es inevitable, todos nacemos y morimos, ya como pases el viaje de ida es otra cosa. Es doloroso despedirte de alguien a quien quieres, es injusto, es casi cruel, pero sabemos que al nacer cogemos un tren de un único sentido. Supongo que al ver la muerte de cerca, al perder a alguien querido, de alguna forma nuestro subconsciente nos dice que eso también nos pasará a nosotros. Todo ello unido a la pérdida de ese ser al que amamos, crea el cóctel perfecto del sufrimiento. Superarlo no es fácil, nunca lo es, por mucho que te lo digan. Pasará, pasará lento o menos lento, pero el recuerdo de ese ser que se ha ido estará siempre contigo. Quedarte con eso, emocionarte recordándolo es, sin lugar a dudas, de lo más bonito que tiene la vida. La belleza y la muerte están muy unidas, como carne y hueso.

Lo bello de la vida no es vivir en sí, estar vivo es maravilloso, levantarte por la mañana y respirar es genial, y normalmente no valoramos ese tipo de cosas; valoramos el dinero, las posesiones, la “fachada”, pero no valoramos lo que realmente tenemos dentro. Y verás, es muy bonito. Sentirte. Entenderte. Cuidarte. Lo emocional no interesa, no es rentable. Pero es lo que da sentido a esta vida. Estamos cargaditos de emociones, buenas, malas, reguleras, todas, sólo tenemos que entenderlas y darles el valor que merecen.

Nada más, con estos pensamientos alborotados me despido hasta la semana que viene.

Te deseo una feliz semana.

De Navidades y reflexiones

Como ya es diciembre y huele a Navidad (y no sólo por el café con especias que tengo al lado), hoy vengo a hablarte sobre la magia de los libros. Sí, puede parecer un poco naíf pero supongo que se me contagia la ilusión navideña.

En muchas ocasiones los libros se nos presentan como algo que hay que hacer, o como un simple postureo social. Es decir, ¿qué hay más atractivo que alguien inmerso en un libro? Pero un libro va mucho más allá de todo eso. Un libro es una fuente de la que manan muchos valores, buenos y no tan buenos. Los autores nos invitan a visitar los mundos de sus personajes, y éstos no siempre son bonitos, en muchas ocasiones vemos lo peor del ser humano reflejado en ellos, y eso debe darnos un pellizco por dentro. Otras veces, visitamos mundos fantásticos, paisajes inimaginables, futuros inciertos, felicidad absoluta, la receta perfecta, amores imposibles, ricos y famosos, pobres o mucho dolor.

La magia que rodea a todo, es el efecto que nos produce a nosotros como lectores. Las grandes descripciones te hacen viajar, nos hacen visualizar sitios maravillosos (o no tanto), nos hacen sufrir por sus personajes, nos hacen reír con sus alegrías o aventuras o nos hacen llorar y emocionarnos desde lo más profundo de nuestro corazón.

Todo esto nos va haciendo una pequeña muesca dentro, la muesca lectora la llamaré. Esa muesca está llena de nuestras reflexiones, de las enseñanzas que aprendemos a través de los libros, de toda esa vorágine de emociones lectoras que hemos tenido a lo largo de nuestra vida. Y eso es algo maravilloso, mágico.

Muchas veces nos esforzamos en analizar formalmente un libro, la profundidad de sus temas, o de sus personajes, o la evolución de estos, si es una novela de crecimiento, o la etiquetamos desde un inicio, o las referencias a otros textos, o la originalidad de la obra, y un largo etcétera y entonces nos olvidamos de lo básico: disfrutarlo.

Así que me he propuesto un reto para ese mes de diciembre, y es simplemente disfrutar de esas historias que los autores me quieren contar. Sin prejuicios, sin etiquetas, sin formalidad. Ahora estoy leyendo la Trilogía de Mozambique de Mia Couto y la historia de Arthur Less de Andrew Sean Greer, ganadora del último premio Pulizter.  Sé lo que pensarás, y seguramente tienes razón, no pueden ser dos libros más diferentes, pero creo que cada historia tiene su momento.

A parte de estos dos libros, tengo un listado de libros para navidad que me gustaría compartir contigo. Tengo pensado releer a Jane Eyre, es un libro que me leo una vez al año, y esta es una buena época para hacerlo. He de confesar que sigo emocionándome todas y cada una de las veces que lo leo. Para mí es mi libro de cabecera, simplemente por frases como ésta:

“La violencia no es el mejor medio de vencer el odio, y la venganza no remedia las ofensas.” Jane Eyre.

Además de éste, quiero leer dos novelas gráficas: Arrugas de Paco Roca, y Estamos Todas Bien de Ana Penyas, ganadora del último Premio Nacional del Cómic. Son dos libros a los que les tengo muchas ganas y creo que ha llegado el momento de leerlos. ¿Y tú?¿Qué vas a leer en estas fiestas?